Lines and Lineage book excerpt #1, the Steinbeck epigraph

In advance of the publication of Lines and Lineage by Radius Books, I’m posting selected excerpts. The first one is the epigraph by John Steinbeck:

 

 

“Once California belonged to Mexico and its land to Mexicans; and a horde of tattered feverish Americans poured in. And such was their hunger for land that they took the land, stole Sutter’s land, Guerrero’s land, took the grants and broke them up and growled and quarreled over them, those frantic hungry men; and they guarded with guns the land they had stolen. They put up houses and barns, they turned the earth and planted crops. And these things were possession, and possession was ownership.

The Mexicans were weak and fed. They could not resist, because they wanted nothing in the world as frantically as
the Americans wanted land.

Then, with time, the squatters were no longer squatters, but owners; and their children grew up and had children on the land. And the hunger was gone from them, the feral hunger, the gnawing, tearing hunger for land, for water and earth and the good sky over it, for the green thrusting grass, for the swelling roots. They had these things so completely that they did not know about them any more.”

— JOHN STEINBECK

The Grapes of Wrath, chapter 19

 

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“Hubo un tiempo en que California perteneció a México y su tierra a los mexicanos; y una horda de americanos harapientos lo invadieron. Y su hambre de tierra era tanta que se la apropiaron: robaron la tierra de Sutter, la de Guerrero, se quedaron con las concesiones y las dividieron y rugieron y se pelearon por ellas aquellos hambrientos frenéticos; y protegieron con rifles la tierra que habían robado. Levantaron casas y graneros, araron la tierra y sembraron cosechas. Estos actos significaban posesión y posesión equivalía a propiedad.

Los mexicanos estaban débiles y hartos. No pudieron resistir, porque no tenían en el mundo ningún deseo tan salvaje como el que los americanos tenían de tierra.

Luego, con el tiempo, los invasores dejaron de ser tales para convertirse en propietarios; y sus hijos crecieron y tuvieron sus hijos en esa tierra. Y el hambre, aquella hambre salvaje, que les corroía y les desgarraba, el hambre de tierra, de agua y campo y buen cielo cubriendo todo, acabó por dejarles, hambre de hierba verde en continuo empuje hacia arriba, de raíces engrosadas. Poseían estas cosas tan completamente, que ya no pensaban en ellas.”

— JOHN STEINBECK
Las Uvas de la Ira, capítulo 19

 

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